EL PINTOR INSPIRADO


 

 

Era un pintor inspirado. Lo único que sabía era pintar y lo hacía bien, según decían. El blanco por aquí, el rojo por allá, el negro y el morado, el verde, un poco de amarillo y la explosión estaba lista.

Resplandecían los colores. Pintó Montañas, valles, los ojos de los átomos, la boca de la noche jugosa y colorada como la sandía; pintó muchachas brillando entre lo negro; la risa de dos locos entre las fauces de un inmenso tiburón que tenía ciudades, rascacielos y casinos entre sus fauces y sus dientes.

También una conversación que se extendía por carreteras y daba vueltas entre los puentes de acceso a las ciudades, en fin, que se veía fácil su trabajo.

El pintor me comentó alguna vez que cerca del corazón tenía pintado una estrella azul y el cerebro se le quemaba como incienso sin que le diera mucha importancia.

En su último cuadro una mujer roja como la pitahaya o como la manzana tenía el mismo efecto del “hombre de fuego”, -no recuerdo si es de Alfaro Siqueiros o de José Clemente Orozco-.

En su pueblo nadie le compraba sus cuadros por lo que se fue a la ciudad, pero vio que casi todos estaban más preocupados por las imágenes de Facebook. Decidió hacer un último intento y con los pocos pesos que le quedaban compró dos tubitos de pintura al óleo.

Trabajó inspirado, en el cuadro quedó plasmado un dragón con nueve cabezas de serpiente. Alegre montó de nuevo su exposición, pero pasaron los días y no vendía.

Pasó un niño que se detuvo ante los cuadros, “quiero ese del dragón rojo” le dijo al pintor, le dejó tres pesos en la mano, lo agarró y se echó a correr.

El pintor no se extrañó, porque a los niños de hoy les gustan los monstruos, pensó “es el único a quien he podido hacer feliz”, y se sonrió.

Niños como el de este relato están naciendo ahora, otros ya nacieron y empiezan a descifrar la vida.

 

NOSOTROS

 

Este poema lo guardo desde hace muchos años, ya no recuerdo cuándo lo escribí. Gracias a mi mamá es que hoy lo puedo compartir. Siempre he tirado apuntes, borradores y papeles que tengo archivados cuando considero que ya no me son útiles. Mi señora madre siempre los recogía y los guardaba.

No es bueno tirar poemas ni trabajos hechos con esfuerzo, se deben conservar, tienen mucha importancia. Aún los mensajes de texto del celular se pueden recopilar y hacer un diario personal, no importa que estén escritos en lenguaje moderno suprimiendo letras, aunque para hacerlo más trascendente es necesario restaurarlo a la gramática original.

 

Nosotros

los que tenemos el sol como raíz,

los que emanamos la canción de la alegría

cantamos

con paz y con sonrisas

plenitud universal.

 

Nosotros

los que erigimos la muralla de cristal,

los que entendemos el lenguaje de los niños,

los que trocamos cada piedra en manantial

tenemos crisantemos, mariposas y veranos,

tenemos esmeraldas

y marzos en el alma

y orquídeas en el pecho

y sol en las palabras.

 

Nosotros

tenemos de los pájaros la fuerza

tenemos en la aurora a los quetzales,

tenemos verticales los anhelos,

tenemos plenilunios el amor.

 

Nosotros

estamos para dar lo que tenemos:

el fuego del amor,

el llanto junto al mar,

el pez anaranjado que renace de la límpida obsidiana,

el blanco despertar junto al lucero,

los cósmicos principios que enarbolan los caminos,

el alma retoñada en los rubíes incendiados.

 

Nosotros

estamos para dar de lo que somos:

los círculos de amor en primavera

y el rojo caminar del universo

subiendo en espiral de noche y día.

 

REFRANES.- Los refranes contienen argumentos de sabiduría popular, son dichos que han permanecido en el tiempo por su alto sentido del pensamiento de siempre. Este dice: “Perro que ladra no muerde” y este otro “Más vale pájaro en mano que cientos volando”, el último “La que quiera azul celeste que se acueste”.

EL TRAJE.- ¡Mi smoking! El perro con las patas llenas de lodo se sentó encima y para colmo el gato lo wixó, tendré que tirarlo a la basura. Me recuerda a Bill Clinton y la oficinista Mónica Lewinsky tomando café un día.

PIEDRA.- ¿Por qué comprar pomada para niños? Mejor comprar una piedra de molino para frotarse la piel. Bien, me despido mañana será un mejor día.

 

Sergio Hernández Puga ©

Cronista de Hecelchakán,

04/04/2012

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