MOTOCICLETA 125


 

 

No soy afecto a la velocidad, ni a memorizar los nombres y características de los vehículos automotrices. Entiendo que, efectivamente, en la actualidad, ya no son un lujo sino una necesidad. Tengo una moto 125 que me es de mucha utilidad para ir al trabajo, para pasear no, porque no tiene características para ello, sin embargo, reconozco que la necesito y bien me sirve, bueno, excelentemente no.

 

Y lo planteo así, porque con el trato diario le veo sus virtudes y sus errores. La compré en una tienda departamental por un precio que, no me parece ni económica, ni estratosféricamente cara. Tiene cinco velocidades aunque no tiene potencia, es exclusivamente para el trabajo diario.

 

Aquí en las calles de mi ciudad la llego a correr hasta en cuarta, se vuelve peligroso correr después de esa velocidad, hay grava suelta, pocos baches y muchos topes. Al estrenar la moto se me paraba en esos topes, porque me costaba hacer los cambios de velocidad para detenerme y pasarlo, eso ya lo superé.

 

Bueno, el motor es regular -no me gustan las estridencias, sino los ronroneos-, el mío suena como que el carburador está desajustado o le falta algo para correr silenciosamente, como un fantasma.

 

Algo que lamento mucho es que no le cae el neutro, así vino desde que la compré, no puedo detenerme y dejarla prendida; necesito apagarla para poder bajarla al neutro con cierta dificultad. De la garantía es difícil hablar sin que se ofendan los comerciantes, porque no quieren hacerse responsables de los productos que venden sin que ninguna instancia intervenga para regular esta situación.

 

Las luces direccionales son muy frágiles y muy pequeñas, por lo demás el cloch funciona bien, lo mismo que el freno. Lleno el tanque con gasolina Premium pagando 70 pesos a la quincena, eso sí es ahorradora en este sentido. La batería me tardó un año y medio, acabo de cambiarla, porque se agotó.

 

En fin que viendo sus virtudes y sus defectos no sale ganando este modelo, sin embargo me es muy útil. Me lleva y me trae del trabajo y acepta el trajín cotidiano, lo mismo que la intemperie. Mi moto ha soportado el sol veraniego, la lluvia y el frío. Reconozco que está un poco maltratada, pero no hay estacionamientos con techo. Las refacciones son difíciles de hallar aquí.

 

Con todo y todo hago lo mejor para mantenerla en funcionamiento y me presta un servicio que necesito. Ya le cambié la placa. Bien, explicándolo con una metáfora, así se le ven las virtudes y los defectos a los hombres y mujeres que vemos todos los días. Cada uno refleja, como la luna, su lado oscuro y su rostro brillante en el plenilunio de cada mes.