NOH EK (LUCERO DE LA MAÑANA)


 

 

 

Glifo de Venus en Chichén Itzá. Milbrath S. 1999:182.

 

 

 

Hoy quiero comentar algunos aspectos del planeta Venus, porque en la astronomía y en la cosmovisión de las civilizaciones antiguas tuvo una destacada importancia. Elegí este planeta, porque junto con el sol y la luna forman un ciclo que empieza y se cierra para completar el movimiento de lo que entendemos como proceso de vida, muerte y renacer del género humano.

 

Venus es un astro sobresaliente ya que es la estrella más brillante después del sol y la luna. Llama la atención que su órbita sideral es en el sentido en que giran las manecillas del reloj, contrario a los demás planetas que giran de derecha a izquierda en una órbita elíptica.

 

La temperatura de su atmósfera alcanza los 480 grados centígrados y tiene una multitud de volcanes, el suelo es de rocas volcánicas. El principal gas del ambiente es el dióxido de carbono con el 96 por ciento del total. Tiene una órbita alrededor del sol de 224.7 días y su rotación sobre su propio eje es de 243 días. Su nombre procede de la diosa del amor que en la mitología griega era Afrodita, se considera a Cupido su hijo (Wikipedia).

 

Los mayas lo llamaban Noh Ek, Gran estrella, porque es la más brillante del cielo. También se le conoce como Lucero de la mañana, Lucero del alba o Estrella vespertina. Es la única estrella que se ve por la tarde antes de ocultarse el sol, y también en la claridad del amanecer hasta desaparecer cuando el sol se hace más brillante. En la noche es la que irradia más luz después de la luna.

 

Los mayas concebían el universo como luz y oscuridad, y el alma del hombre en su momento de más desconcierto también es oscuridad. Para ese tiempo del dolor y la confusión es que el ser humano necesita de una estrella de la mañana, un punto de referencia, una luz, una persona que nos guíe por ese sendero en tinieblas hasta llevarnos a la claridad donde ya tenemos una percepción más completa de lo que es la vida.

 

En el antiguo Mayab el dios Itzamná bajó del cielo como el rocío para enseñar las artes y las letras, ponerle nombre a todas las cosas; para combatir con Ah Puch el dios de la muerte en el inframundo y vencerlo, y así arrebatarle la clave de la vida. Cuando ya iba a morir caminó hasta el crepúsculo del sol fundiéndose con el disco solar mientras los rayos dorados de la tarde se esparcían por toda la naturaleza.

 

Así, en nuestra vida todos necesitamos de un Itzamná, hombre o mujer, que nos ayude a vencer el dolor del mundo y entronizarnos en el amor para ser felices. Eso es lo que nos enseña el Lucero de la Mañana o Noh Ek, el ser amado que nos saca de la oscuridad y nos ayuda a remontarnos a la región de la luz, de la casa solar.

 

Todos necesitamos un Itzamná, el ser idealizado que alumbra nuestro camino, por eso en la noche de nuestra vida no estamos solos, nos acompaña la Gran estrella hasta que al amanecer ya tenemos una conciencia plena, vemos con mayor claridad nuestra presencia en el universo.

 

También este astro nos ayuda a entender las profecías mayas del 21 de diciembre de 2012, termina una era y empieza otra, se cierra un ciclo y otro se inicia. Es probable que haya un desastre de gran magnitud, pero también el género humano se abrirá a una nueva conciencia, a un sentimiento superior que ayudará a mejorar las condiciones de vida en nuestro planeta.

 

Este es el lucero de la mañana que tenemos encendido y brillante en el interior del alma que, aunque con problemas, tragedias, miedo, dolor y angustia, no nos abandona, siempre lo tenemos presente en el cielo iluminando nuestro camino para llegar a la felicidad, el amor y el éxito en nuestro diario vivir. 15 de Enero de 2012-Copyright.

 

 

ESTRELLA MATUTINA

 

 

Estrella matutina, estrella blanca,

estrella que renaces a la vida;

tu nombre es un remanso de luz franca

que digo con amor que no se olvida.

 

Te llamas alborada y primavera

y enciendes en mi pecho un Dios sagrado

de incienso y esplendor de luna entera

que brilla en la montaña de mi prado.

 

Tú esperas que combata con la muerte,

que en versos la degollé en su burbuja

y suba a tu ventana azul a verte.

 

¡Princesa melancólica de otoños

la muerte está a tus pies sin mal ni aguja

y yo relampagueando a los demonios!.

 

Todos los Derechos Reservados. ©

Sergio Hernández Puga

2012

 

 

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Fotografía: Sánchez P. Domingo. El símbolo mesoamericano de Venus en el arte rupestre de Venezuela En Rupestre/web, http://rupestreweb.tripod.com/venus.html