CIENCIA PRODIGIOSA

 

La arqueología es una ciencia prodigiosa que reconstruye civilizaciones antiguas, no solamente los muros, templos y palacios, sino la religión, la cosmovisión, el pensamiento milenario de los pueblos ancestrales.

No es un capricho preservar civilizaciones que nos precedieron, sino que tienen mucho que enseñarnos de sus saberes, costumbres, artes y oficios que son los cimientos de lo que hoy son las civilizaciones modernas.

La sabiduría viene bajando desde esas lenguas, abecedarios y rituales primigenios para formular los nuevos conceptos que nos rigen en la actualidad, aunque no lo parezca así es. Y, desde este enfoque, hay que hacer un reconocimiento a los arqueólogos, antropólogos, lingüistas, historiadores, etnólogos y estudiosos que con su sabiduría, instinto, intuición y razonamientos han descifrado la mayor parte de los conocimientos de los ancestrales pueblos del Sol.

No sucumben las lenguas, ni se erosionan las costumbres aunque se diga que están cerca de la extinción, porque detrás de estos dones hay mucha gente y muchos estudiosos que no permiten que se pierda la sabiduría de nuestros ancestros. En esta sabiduría habitan los sucesos del presente y del futuro y lo que fue es lo que hoy vuelve a ser.

La cultura maya es la clave del conocimiento absoluto, en ella están inmersos los conceptos de la vida y la muerte, del principio y el fin, del pasado y el futuro. Tiene un código maya, que es una visión nocturna generada por los dioses antiguos, quienes la ven pueden descifrar todos los secretos de su cultura, todos los porqués. El dolor y el conocimiento de su cultura son la entrada al desciframiento de sus misterios.

Arqueólogos y estudiosos de esta cultura son muy significativos para comprender su esencia histórica y divina: David Stuart, Linda Schele, Mercedes de la Garza, Beatriz de la Fuente, Alberto Ruz Lhuillier, José Díaz Bolio, Alejandro Sheseña, Yuri Valentinovich Knorozov, Miguel León Portilla, Tatiana Proskouriakoff y muchos, muchos más.

Amplios son los conceptos del mundo maya, visto desde la modernidad se le reconoce su belleza y armonía. La metáfora y la poesía también fueron preponderantes. El culto a la fertilidad fue fundamental, la lluvia y la tierra tenían relación con la sexualidad. De la muerte del grano en las entrañas del vientre terrenal surgía el dios del maíz que se identificaba con Venus, la máxima aspiración de esta civilización. Venus era el renacer y la Ceiba cósmica del centro del Universo.

Desde la modernidad reconocemos la arqueología, a los arqueólogos y una prodigiosa civilización que aún tiene mucho que enseñar. El tiempo pasa, el futuro tiene sus razones, pero la cultura maya está más vigente hoy día que nunca.

Dice Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”, del mismo modo podemos afirmar: “Podrá acabarse el mundo y erosionarse la grandeza de esta civilización, pero no podrán detener la inmortalidad de los mayas”.