EL MURCIÉLAGO


  

 

El murciélago es un animal lúgubre que se asocia con la muerte, habita en las cavernas y en la densa oscuridad que, en la cosmovisión maya, se asocian con Xibalbá, el infierno, el lugar del dolor donde el llanto y las deidades nocturnas abrazan y muerden con febril ansiedad.

En el tiempo de la infamia reina el símbolo del murciélago, animal que se asocia con Ah Puch el dios de la muerte. Sus cualidades son el letargo, el insomnio, la confusión, las ideas de muerte, la soledad, el infortunio.

Atrae al ser humano con la euforia del dinero fácil, el poder total, el sexo y los placeres sin fin. El tiempo del dolor presente en la vida del ser humano está regido por Xibalbá, la oscuridad y el dolor. En este mundo perverso rige la voluntad del dios de la muerte, a quien se le representa como un murciélago, que en griego quiere decir ratón ciego.

Este animal es mamífero, se amamanta con leche al nacer, no posee visión y se guía por los sonidos inaudibles que emite y rebotan en los objetos, se alimenta de insectos, frutas, sangre y polen de las flores, es benéfico en el ciclo de la naturaleza.

El murciélago tiene otros animales que se asocian a él: la lechuza, la serpiente y las moscas verdes. La lechuza es el mensajero de la muerte, es el xoch., ave de mal agüero que presagia el entorno de maldad y de furia negra que lastima.

La serpiente es el símbolo del dolor universal, su mordida quema como la hiel, es un símbolo cíclico que nos recuerda que hay luz y oscuridad, hay dolor y hay amor, hay tiempo de guerra y tiempo de paz. Las moscas verdes hacen recordar la pudrición, el tiempo de la obsidiana, la furia que explota dentro del alma.

Xibalbá también es el tiempo del juego de pelota, el momento de combatir, de lucha por la luz del universo y acallar a las deidades de la muerte. El juego de pelota es el tiempo de la angustia que se acuna en el pecho, del llanto que nos doblega, pero también simboliza la lucha por alcanzar los ideales: el amor, la felicidad, lo más querido.

El murciélago, Xibalbá y el juego de pelota danzan dentro de nosotros recordándonos que tenemos que sucumbir luchando, sin entregar nada a la maldad que oprime y al final arrebatarles el gran secreto que poseen: el amor.

Después de obtener el amor la claridad resplandece y la luz expande su luminosa presencia para vivificarnos, para devolvernos la paz y el color de los océanos, los bosques y los cielos.

Eso significa el murciélago entre los mayas, es el dios nocturno de la muerte que sucumbe sin descanso y que nunca puede maniatar el poder del sol, el majestuoso corazón del cielo que, como una antorcha, se enciende dentro de nosotros para sonreírnos.

 

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