SÍNTESIS DE LA FUNDACIÓN

DE HECELCHAKÁN


 

 

Bernardo Ponce Font en su libro “La realidad de un sueño” tiene como argumento la fundación de Hecelchakán en el paraje que en lengua maya significa la Sabana del Descanso. El lugar era un remanso de paz y poesía de verdes esplendores y dorados atardeceres, conformado por una serranía, la sabana, una zona boscosa y un cenote de aguas cristalinas.

Era el lugar adecuado -menciona Bernardo Ponce Font- para que los viajeros indígenas y españoles viajaran de Campeche a Mérida y viceversa. En lo personal creo que antes de la llegada de los españoles era el lugar donde convergían los indígenas al dirigirse a realizar sus rituales y peregrinaciones a la isla de Jaina, ya que era considerado un lugar sagrado. Ahí eran enterrados los dignatarios y los nobles mayas de las ciudades cercanas. Helelchakán era el lugar de paso para los habitantes de Xcalumkín que acudían a la isla de Jaina.

Continúa explicando Bernardo Ponce Font que en un viaje que realizaron Juan Pérez Aguilar, un joven español de 18 años, y su madre Petrona Aguilar para visitar al Cristo del Amor, hoy conocido como el Cristo de San Román, conocieron a María Dzul Simá, india joven de la nobleza que gobernaba Xcalumkín y los dos apuestos jóvenes se enamoran.

María espera el regreso de Juan y todos los días acude al camino que va a Campeche esperando verlo retornar. Pasados los días el joven español y su madre regresan a la Sabana del descanso, pero ya la señora iba muy enferma por lo que la familia de María los hospeda, la señora es atendida por un sacerdote franciscano y posteriormente muere y es enterrada en ese lugar. Su tumba es tapada con una piedra de grandes dimensiones donde estaban labradas las iniciales de su abuelo de Juan que años antes había pasado por ese lugar

En esa Sabana contraen matrimonio Juan Pérez Aguilar y María Dzul Simá. La familia de María era oriunda de Xcalumkín, pero la mala administración del cacique de Champotón que tenían los obligó a abandonar Xcalumkín y establecerse en la Sabana del Descanso, la hoy ciudad de Hecelchakán.

María y Juan simbolizan el mestizaje, la fusión de dos razas que dieron como origen el Hecelchakán en donde hoy sentimos orgullo de sus calles, sus edificios, escuelas y el parque principal.

Hecelchakán es la tierra del verde jade, de los fulgores del ocaso, la lluvia y el arco iris que se enciende en nuestro cielo. Hecelchakán es la tierra del amor. Nació del amor y el amor sigue siendo nuestro destino, nuestro universo, nuestra verdad soberana.

 

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