RESPETO POR LOS POSTULADOS

CONSTITUCIONALES (ENSAYO)

 

 

 

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es la Carta Magna en la que están consignados los más altos ideales de nuestra patria, los principios de igualdad, de libertad y de justicia que cristalizaron las luchas libertarias de la Independencia y la Revolución.

Este documento tiene su origen en las constituciones de Francia y de Estados Unidos, y en la experiencia histórica de la nación mexicana por emanciparse de España. Las causas fundamentales que influyeron en la creación de su contenido fueron: las condiciones sociales poco favorables que generaron las monarquías; los excesos del poder de la Iglesia; la opresión de la dictadura porfirista y las circunstancias deplorables de los trabajadores del campo.

El pensamiento y la inteligencia liberal son los pilares fundamentales que impulsaron la formación del alma nacional y el espíritu de las leyes que hoy nos rigen. Nada contuvo la fuerza del pueblo para poder forjar nuestra nación. Tenemos soberanía, libertad y justicia en las instituciones democráticas, y una perspectiva de prosperidad y progreso a cada paso mientras se vislumbra en el futuro la paz, la armonía y el bienestar.

Todos los principios del pasado siguen vigentes en la memoria histórica del pueblo y sus documentos. El pasado sostiene el presente. Los principios justos por los que se luchó seguirán vivos mientras exista México. Soberanía exigieron los héroes, libertad de cultos, el pensamiento libre para expresar las ideas, la no reelección, Estados unidos en una Federación, el Municipio libre y una educación cimentada en nuestros propios valores.

Todo sigue igual, vigente y esperando se concrete el proyecto de Nación que nos dieron los mexicanos inmortales: evitar los títulos de nobleza; la tierra es para quien la trabaja; justicia con transparencia; no a los monopolios; la iglesia en sus templos y el gobierno en sus instituciones; educación sin religiones de por medio.

Nuestros héroes nos enseñaron a seguir luchando con el arado, con la pluma, con el arma de por medio, con responsabilidad y trabajo honesto.

Nos enseñaron a levantar como antorcha los principios constitucionales y proclamarlos por el mundo. No a los que se doblegan, no a los que anteponen sus intereses personales a la verdadera vocación del alma nacional: el bienestar, la armonía, la equitativa distribución de la riqueza.

Respeto es lo que se pide por los postulados constitucionales, concretar las leyes, hacer realidad los ideales revolucionarios. El Gobierno son los poderes de la nación y el pueblo trabajando en armonía, los dos conjuntamente avanzando a la prosperidad.

La letra dice que la soberanía radica esencialmente en el pueblo que tiene en todo tiempo el derecho de cambiar su forma de Gobierno. Se tiene que respirar el alma del pueblo, escuchar los clamores populares y sintetizar en la inteligencia el pensamiento y el sentimiento del México simbolizado en su bandera y su escudo.

México es la Constitución. El espíritu de la letra es el alma de cada mexicano. Los constituyentes siguieron la inspiración de su momento histórico y nos legaron la fuerza y el poder de su contenido para que no andemos buscando en las tinieblas de otras naciones, sino en el nacionalismo que proclama la Carta Magna.

México es su Constitución, el abecedario selecto de sabiduría heroica que los personajes nacionales le arrebataron a la muerte, al invasor y al mal gobierno, para erigir cada artículo y cada párrafo en proclamas de luz a través de los siglos mientras sigamos llamándonos México, la nación emprendedora que surge del sacrificio, de los hechos heroicos y de su sentido de grandeza universal.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es todo esto, el documento y la escritura que plasman el espíritu y el rostro de nuestra nación, destinada a ser perenne como la luz y modelo de instituciones sólidas como los acantilados y las montañas.