LA BANQUETA Y EL BANQUILLO


 

 

 

La banqueta y el banquillo simbolizan el trono de poder contemplando el universo. La banqueta y el banquillo constituyen una herencia ancestral que se preserva en los hogares humildes de Hecelchakán. En la banqueta tortea la madre las tortillas que salen del comal listas para la comida de la familia.

La banqueta tiene una forma circular que simboliza el ciclo de la divinidad que baja a combatir en el Inframundo, el fondo de la tierra, los lugares lúgubres  y oscuros y sale victorioso después de arrebatarle a la muerte el amor, para retornar a los lugares celestes.

La baqueta tiene tres patas, la cuarta pata que no tiene es el lugar donde se sienta la mujer a tortear: son las cuatros direcciones de la tierra donde las más importantes son el Oriente donde el Sol fulgura y el Poniente donde el sol acude a combatir con Ah Puch la Muerte.

El banquillo es el trono de poder desde donde se contemplan las direcciones del mundo, simboliza el Inframundo ya vencido desde donde se rige el universo.

La banqueta y el banquillo son nuestra herencia ancestral, el ritual sagrado de la hora de la comida. Surgen las tortillas del comal y la familia disfruta de este momento grato en que los dioses están presentes.

 

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