NORCOREA


 

 

Desde tiempo atrás Corea del Norte ha experimentado con pruebas atómicas que tienen un fin bélico, amenaza a las naciones occidentales con su ejército, que es el cuarto más grande del mundo, con un millón de soldados activos y 4.7 millones de reserva.

Está gobernado por Kim Jong, que mantiene a su pueblo sumido en la opresión y el miedo, gobierna infundiendo el terror, ejecuta a quien considera un peligro para el Estado.

Norcorea tiene una población de 24.9 millones, es un Estado socialista que a partir de la Segunda Guerra Mundial tiene conflictos con Corea del Sur, de quien se separó, para formar dos naciones independientes.

En los últimos años ha pretendido el uso de la energía nuclear para desarrollar bombas atómicas. Estados Unidos y la comunidad internacional lo han sometido a un bloqueo económico, pero aun así Norcorea y sus gobernantes no entienden del significado de la paz y de la armonía que requiere el mundo para ser próspero y feliz.

Políticos así, que hay por todo el mundo, aturden a las naciones pacíficas y pretenden con el uso de las armas y la violencia establecer un reino de odio, terror y muerte que subyuguen a los pueblos, y que prevalezca la oscuridad.

No es la esclavitud ni los rencores personales los que dictan la vida, no es la estupidez humana la que rige los principios y los valores. Es el amor y la felicidad los que irradian la armonía de cada día.

Los pueblos y las personas pendencieras son enjuiciados por el dicho: el que a hierro mata a hierro muere. Sólo la visión de la concordia y de la paz puede conducir a los hombres a un destino de dicha permanente.

En cada atardecer el viento acaricia la faz de la Tierra y el crepúsculo se enciende  para enseñarle al ser humano que la vida es para ti, para mí y para todos. Ese es el fin de la existencia, y el destino que nos depara cada nuevo amanecer.