EL TÍBET


 

   

El jueves 18 de febrero de 2010 el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Hussein Obama, se reunió para dialogar con el líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama, Tenzim Gyatso, suceso que provocó la furia de la China Comunista.

China mantiene oprimida a la región del Tíbet desde el 21 de octubre de 1950 cuando invadió a esta pequeña nación, los chinos la retienen por su acendrada tendencia bélica y han implementado programas para desarraigar la identidad y la cultura tibetana

El Dalai Lama es el líder del Tibet en el exilio y gobierna desde Dharmsala, en la India, visita a las naciones que lo reciben explicando las condiciones en que se encuentra su país. Por temor al poder económico y bélico de China muchas naciones se abstienen de recibirlo, entre ellos México, que prefieren inclinarse ante el poder asiático y dejar de reconocer el valor espiritual de los tibetanos.

Barack Obama demostró que es el líder mundial de las naciones y reconoce el derecho del Tíbet para reclamar su autonomía. Los chinos mantienen sojuzgada a una nación que hace de su filosofía espiritual la riqueza de su pueblo.

Obama es el eje sobre el que giran muchas de las acciones de las naciones del mundo y su influencia determina la postura que asumen los líderes principales de este planeta. Reconocer el derecho a la autodeterminación del Tíbet es un gesto de valor que lo identifica por su personalidad, su trascendencia y sus principios para mantener la armonía, la paz y la solidaridad internacional.

Barack Hussein Obama, también premio Nóbel de la Paz, demuestra al mundo que la actitud bélica y el desarrollo comercial de la China comunista no son suficientes para que esta nación vaya a la vanguardia, se requiere también inteligencia, capacidad de diálogo y un sentido de paz universal.

Las protestas diplomáticas de China para no recibir al Dalai Lama son lamentables vociferaciones, ya que todo país tiene la soberanía para mantener relaciones internacionales con quien desee. El dragón chino se irrita, porque no puede soportar la fuerza moral de los principios doctrinales de los habitantes del Tíbet. Ante los clamores de libertad oprime con más fuerza y sujeta con yugo violento la voluntad de un pueblo pacífico.

El Dalai Lama y Barack Obama dialogan, pensamiento e inteligencia, palabra y poder soberano coincidiendo en un momento de fraternidad entre dos naciones: la balanza de la justicia de los Estados Unidos de América y el murmullo tenue de la mente que galopa del Tíbet, haciendo oír su voz, en el cónclave de las naciones del planeta, para que exista la conciencia universal de que los principios de libertad y de justicia son una sola luz para todos.

 

Fotografía: Tomada de Internet.

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