CONSTRUIR UNA CASA


 

 

      Construir una casa es un ideal desde siempre para todas las parejas que se casan, bien lo dice el dicho: “el que se casa, casa quiere”. Es una verdad del espíritu del hombre: el universo necesita cobijarse con las estrellas, el hombre creado necesitó un paraíso y aún el personaje diabólico necesita de un infierno para guarecerse.

Así, las aves del cielo tejen sus nidos y los peces buscan un lugar seguro dónde depositar sus huevecillos. Construir una casa es deleitarse en el regocijo de ir edificando el palacio donde estaremos seguros, y donde reflexionaremos en la manera de vivir en armonía con el universo.

El diseño arquitectónico es básico, tiene que haber una planeación general, un bosquejo panorámico de la cimentación y la estructura, poco a poco se van levantando los muros, y la mayoría de los ciudadanos se tardan muchos años en tenerla ya terminada, con excepción de quienes tienen la posibilidad de adquirir a crédito una vivienda.

Solicitar un presupuesto al maestro albañil, calcular los gastos y ver si el presupuesto alcanza, cerrar el trato y manos a la obra. Pero todavía hay que acudir a la tienda de materiales para comprar todo lo necesario: bovedillas, cal, cemento, grava, polvo de piedra, armex de cadena y de castillo, alambre recocido y clavos.

Se dice muy fácil, pero conjugar todo lo necesario es algo difícil. Poco a poco va tomando forma el palacio humilde donde la familia tiene el privilegio de habitar este planeta.

Día a día construimos la casa, la vida, el universo donde nos tocó cincelar el destino. Levantamos las paredes y al fin se concluye la casa. Este es nuestro hogar, la iluminamos por dentro con nuestro corazón de cuarzo. Nuestra casa es la eternidad donde se barre lo que no sirve para afuera y se mantiene limpia para sentir la presencia del amor siempre.

Así como se construye una casa se construye la vida, luchando cada día por las metas previstas, por la felicidad. La meta es ser feliz cada día, no dejarle demasiado al futuro, porque no sabemos si va a llegar. El ahora es nuestro destino, las metas cercanas: nuestra familia, nuestro hogar, los amigos. Encontrar la armonía y con poco ser feliz.

A diario nacen y mueren generaciones y no sabemos si encontraron lo que buscaban: el amor, el dinero, los lujos, los placeres, las mujeres, ¿qué estamos haciendo de nuestra vida?, el mundo es vertiginoso, se sucede sin fin, pero nosotros tenemos que encontrar la armonía, el punto de equilibrio desde donde podamos definir lo que está sucediendo.

La vida y la muerte están en cónclave permanente, el dolor diario y las catástrofes no pueden apagar los buenos momentos. ¿De qué lado quieres estar?, ¿Junto a la vida o junto a la muerte? Tú eliges, pero la meta es ser feliz, luchar por lo que se quiere y obtenerlo.

Así como se construye la casa se construye la vida, el amor la felicidad. Y así como terminamos una casa, así tenemos que terminar nuestra vida, alcanzando el objetivo final: la felicidad, porque sería lamentable que esto no ocurriera.

 

Volver

 

Página principal