LAS HERENCIAS

 

 

 

En muchas ocasiones las herencias de los padres a sus vástagos no son del todo valoradas. Todo padre quiere lo mejor para sus hijos y ayudarlos con algún bien que mejore el bienestar de sus condiciones de vida. Es un deseo muy íntimo y muy poderoso en el alma de los padres.

Algunas experiencias sabidas son las que a continuación transcribiré.

Una familia muy apreciada por la sociedad solía recibir a sus familiares en su hogar los días de fiesta popular o de cualquier festejo familiar. La familia visitante se ganó la confianza de sus anfitriones y se apropiaron de las escrituras del predio.

Cierto día los familiares nativos vieron que empezaron a construir en su terreno y sorprendidos preguntaron por qué lo hacían sin su autorización. La respuesta que les dieron es que habían legalizado una escritura que les cedía una parte de ese solar.

Al investigar se llegó a la conclusión de que habían sustraído las escrituras y con el apoyo de un notario no muy apto para la honestidad registraron la escritura donde ahora construían.

En otra ocasión una señora de avanzada edad recibió la invitación de su hijo para que cambiara de domicilio, ya que le decía su vástago que vivía muy lejos y estaba muy sola y que al cambiarse con él viviría en mejores condiciones.

La señora aceptó y se fue a vivir con su hijo, pasado algún tiempo regresó por algunas cosas a su casa y se encontró con que estaban construyendo y mejorando la vivienda, al indagar por qué ya que ella era la dueña, le contestó el señor que la atendió que él era el nuevo dueño ya que se lo había comprado a tal persona.

"Pero ese es mi hijo”, contestó la señora, "él me lo vendió tengo los papeles en regla”, dijo el aludido. La señora que era precavida tenía una copia de sus escrituras encima de su cofre, pero el original lo conservaba hasta más en el fondo, de tal modo que los trámites de compraventa que hizo su hijo lo realizó con dicha copia.

La señora se presentó con su escritura original en el Ministerio Público y después de un tiempo le fue restituida su propiedad.

Otro hijo desubicado pretendió hipotecar la propiedad de sus padres sin consentimiento de éstos. Llegaron con los valuadores y sin permiso procedieron a realizar los trámites para la compra-venta.

Los padres aunque ancianos no autorizaron ningún trámite ni entregaron sus escrituras a su hijo. Aunque fueron vituperados por el vástago lo despidieron así: "No te guardamos rencor y puedes venir cuando quieras a visitarnos, esta es tu casa".

 

SOLICITO SOLUCIÓN

 

Todos aspiramos al bienestar y a mejorar nuestros niveles de vida. Aspiramos a que las prerrogativas de la Constitución Mexicana se hagan realidad en nosotros, aspiramos a una vida digna, salario digno y al respeto de nuestras garantías individuales.

Señor Gobernador Constitucional del Estado, Fernando Eutimio Ortega Bernés, si pudiera sintetizar en un solo deseo lo que anhelo de la vida sería la solicitud que en seguida le hago, aparte de ello no me falta nada, porque todo lo que una vida sencilla requiere lo he obtenido.

Trabajo desde hace 11 años como cronista de medio tiempo y con un pago también de medio tiempo, quisiera trabajar como cronista de tiempo completo, porque considero que hasta ahora he hecho bien mi trabajo.

Todas las administraciones con las que he trabajado me han catalogado como personal eventual sin derecho a ningún tipo de prestaciones con excepción del aguinaldo. Deseo se dé solución a mi situación laboral irregular. Espero también que se me pague lo que corresponde a un cronista como yo que me he desgastado en ofrecer un trabajo digno y de calidad. Si estoy equivocado pido disculpas, pero creo que recibo lo mismo que el elevadorista del Palacio de Gobierno.

Recurro a usted, porque no he encontrado voluntad para solucionar mi situación irregular. El cronista depende de la Secretaría del Municipio y no quiero tener otros jefes que sin entender mi trabajo me den instrucciones inadecuadas, quiero seguir trabajando con la misma libertad con la que lo he hecho hasta ahora.

Estoy cierto de que el Campeche que usted vislumbra se consolida como justo y solidario, por eso confío en la justicia del Gobierno del Estado para darme una respuesta positiva a mi petición. Recurro a usted a través de este espacio que TRIBUNA con generosidad me proporciona, porque no hay medio de acercarse a usted, es inalcanzable para las personas comunes como yo.

Agradezco su gentil atención y deseo que su ideal por el desarrollo y bienestar de los 11 Campeches siga prosperando en beneficio de la ciudadanía que tanto lo requiere.

 

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