DICHAS Y SOMBRAS

 

 

 

Hay amores que no fructifican. Son los que dejan cicatrices, rencores, esperanzas, tristeza y recuerdos. El pasado es una historia de corazones sangrantes, es un alarido que atormenta en la vida. Dónde se quedaron nuestros huesos ateridos; dónde claman nuestros sueños sus fragmentos; qué oscuro y silencioso cardumen de pirañas invisibles mordisquearon nuestra vida hasta la muerte.

 

Dónde se quedó el amor con su linaje de pureza; dónde la sonrisa; dónde el sueño; dónde la potestad del amor sincero; dónde el polvo de la belleza de los días. Años juveniles, abriles disecados, nostalgia en la basura.

 

Lánguidas experiencias; una muerte, mil muertes; azucenas pisoteadas; una selva putrefacta. Oyes la palabra de justicia?, Oyes la violenta proclama que te juzga? Es un juicio que se forjó en el crisol del fuego; silencia tus palabras que no tienen principio ni fin, están vacías. Silénciate, en mi poema no te escribiré.

 

Los nardos de los días felices llenan el valle; las novias escriben versos de amor en los lugares claros donde suele amanecer. De dicha y de sombras es el latir permanente del cosmos.

 

De llanto y sonrisas es la ofrenda en el altar de la vida. Vivir es la fortuna de los días bellos; el lamento es la batalla que se tiene que ganar.

 

No sé dónde queda el progreso y la prosperidad, sólo sé que es un camino que parece no tener fin. Políticos vienen y políticos van y la insatisfacción queda. No hacen milagros, hacen promesas. Son más ficción que la literatura. Prefiero mis poemas.