BIENVENIDO, PASE USTED


 

 

Bienvenido a la Sabana del Descanso, el lugar prodigioso de la flora y la fauna, la descendencia de Xcalumkín, el valle del ejido en lo que fueran la sabana y el bosque. Bienvenido a nuestra casa donde la paz, que es el espíritu que nos ofrendan las divinidades, es nuestro sentimiento de alegría que compartimos con Usted.

Sienta y contemple la fresca quietud de las mañanas y el canto de los pájaros nativos, el sol del Oriente que nos regala sus fulgores de amor, los ocasos del Poniente, la quietud de nuestras calles donde las albarradas y la vegetación son característicos, la vida cotidiana de nuestras comunidades campesinas que despiertan al trabajo del campo.

Bienvenido sea Usted, somos una provincia con herencia de cultura maya, el mestizaje modela nuestra alma regional, las instituciones educativas distinguen nuestras diarias actividades y todos, en conjunto, despertamos al trabajo para forjar con esfuerzo y con cariño nuestra identidad, nuestras costumbres, el espíritu y la infraestructura que es el rostro de Hecelchakán.

Apreciamos su visita y nos honramos de poder compartir con Usted la humildad de nuestra casa municipal. Podemos ofrecerle una visión de lo que somos para que disfrute su estancia con nosotros. Le llevaremos a recorrer los rincones de nuestra historia, nuestros orígenes, costumbres, edificios, cultura y gastronomía.

 

  

Hecelchakán lo invita a compartir un paseo por nuestro Mercado Municipal donde la esencia del pueblo, los colores, los sabores y parte de nuestra comida están presentes; contemple el edificio “Juan Francisco Molina Solís” de arquitectura neoclásica francesa que es herencia colonial del siglo pasado. El museo tiene reliquias, tiene historia, tiene la geometría sagrada de nuestra gran civilización maya. Ahí están nuestros orígenes, nuestro corazón de piedra, nuestra alma y nuestra sangre de ofrenda que nos enseñaron el respeto y la gratitud.

Contemple nuestra plaza “Noh Beh”, la modernidad en cada detalle, y refresque su cansancio en la contemplación de la fuente, ahí estuvo el cenote original donde los viajeros antiguos pernoctaban y saciaban su sed. En este lugar Juan Pérez Aguilar y María Dzul Simá fundaron Hecelchakán con la grandiosidad del amor que unió a dos razas en un pueblo de espíritu sereno.

 

   

 

Adéntrese en los umbrales de la iglesia del siglo XVI y sienta la tranquilidad de compartir un momento con la presencia del Cristo de la Salud. Dzotzil es una ex hacienda hermosa de arquitectura colonial que nos recuerda parte de nuestra historia, pruebe los panes de Pomuch y visite a la virgen de la Concepción.

 

 

  

 

En Cumpich, Nohalal, Blanca Flor, Dzotchén y Dzitnup le esperan nuestras mujeres mestizas con su hermoso hipil blanco bordado, las verá llevar su nixtamal al molino, porque la comida tiene que ser con tortillas torteadas en el fogón.

Las casas de huano aún se conservan y nos dicen que después de tres mil años de herencia ancestral las costumbres mayas persisten. Escuche hablar en maya a nuestra gente, oiga el sonoro rumor de esa lengua de tres mil años de existencia que tiene el resplandor de los dioses ancestrales, historia y esencia de naturaleza, alegrías y tristezas de nuestro pueblo.

Cerca se encuentra Xcalumkín, el lugar de ofrenda, los palacios bañados por los rayos del sol, el cenote que hoy no tiene agua y las piedras que hace milenios fueron talladas por nuestra raza ancestral. En Santa Cruz, Pocboc y Chunkanán encontrará la misma atmósfera silvestre.

 

  

 

            Las fiestas tradicionales son un motivo de alegría popular: en abril la Feria de Hecelchakán, en julio el Novenario, en noviembre los Días de Muertos y en diciembre Navidad, despreocúpese por unos días y disfrute la música, los juegos mecánicos, los bailes y el ambiente popular.

Al Poniente está Jaina, nuestro centro ceremonial, ahí reposan los muertos, ahí se juega el juego de pelota donde la muerte queda vencida a los pies del amor de nuestro pueblo. Jaina es la victoria que brilla en la oscuridad, Jaina es patrimonio de cada uno de nosotros. Ahí se respira el incienso, ahí la sangre ofrendada nos enseña el amor, el grandísimo amor que es la virtud que nos distingue.

 

  

Cuando quiera descansar pida una hamaca y descanse al vaivén de la paz de Hecelchakán, no se olvide de usar su computadora para hacer apuntes. Hecelchakán es tecnología y tradición, historia y futuro, el presente que despierta como el sol abrazando con calidez y encendiendo su antorcha iridiscente en medio de la neblina del mundo. Hecelchakán es el amor, la tierra del amor donde nuestras mujeres, hombres, niños y ancianos dan, porque tenemos espíritu de ofrenda.

Sea Usted bienvenido a la Sabana del descanso, la tierra sagrada del espíritu solar, donde la paz tiende su mano y saluda con respeto a todos los visitantes que quieran disfrutar la bondad de nuestro hogar: el Municipio de Hecelchakán.        

Bienvenido, pase Usted.

 

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