MINI HISTORIAS

 

 

 

Escribí estas mini historias de príncipes y princesas, porque el mundo palpita bajo el paraguas del amor y, detrás de cada risa, y cada grito de euforia, hay un duende con cicatrices luminosas oculto en el corazón de la humanidad.

Los días y las noches se suceden, pasan las estaciones del año, las hojas del calendario caen una a una, pero el amor no pasa, es perenne, es total; está siempre diciendo “aquí estoy”, todos lo ven, pero muchos están ciegos y en vez de casarse con las novias puras prefieren a las cortesanas con manos tatuadas en todo su cuerpo.

I).- El la amaba con sencillez y melancolía, pero ella quería vivir muy aprisa. Bailaba en las discos, era cortejada por muchos, sucedió lo inevitable: en su vientre germinó la vida. El príncipe enloquecido de dolor cabalgó toda la noche y al amanecer el rocío le refrescó el alma. Una tarde bajo el crepúsculo encontró a otra princesa y la felicidad.

La soberana que vivía aprisa aún tiene la esperanza del retorno de un príncipe extranjero que vendrá de tierras exóticas con diamantes para ofrecerle.

II).- El príncipe amaba a la princesa, pero ella estaba enamorada de un príncipe extranjero que la despreció, despechada se casó con el galeno del rey. El príncipe encontró otros brazos femeninos.

Ella ya no escucha versos de Neruda, ahora escucha historias de leprosos y enfermedades venéreas.

III).- El príncipe la amaba, pero ella quería a un rey muy rico que la despreció. Nunca se casó y hoy suspira cuando ve al príncipe con su familia.

IV).- El príncipe la quería, pero ella estaba entre dos dioses. Uno le decía “bajo el sol serás feliz por siempre” y el otro “has sido escogida por el dios todopoderoso, sígueme”. Y ella despreció la libertad y se casó con uno que se llama Alfa y Omega, que es totalitario y celoso.

V).- El príncipe sentía quererla. Ella se levantaba cada día de su lecho de pobreza con ansias de superación para el futuro. No quiso el amor tímido, se casó con un merolico que le endulzó las entrañas. Hoy sigue en su mundo de andrajos escuchando las promesas de un mañana que nunca llega. En la pobreza también hay tontos.

VI).- El príncipe la amaba tras conocerla bajo las ramas de un árbol de Jericó. Ella traicionó sus propios sentimientos y se casó con el verdugo del rey. Ahora ya no escucha historias de justicia, escucha relatos de decapitados. El príncipe encontró el amor y es feliz. Ella en cambio tiene esperanzas, añoranzas que nadie puede apagar...

VI).- El príncipe buscó a la princesa en todo su reino, preguntó bajo las piedras, los vergeles dijeron no saber y cada voz era un desierto habitado por el dolor. En un reino lejano encontró a una flor silvestre dulce, inteligente; se enamoró, se casaron y vivieron felices.

Entendió que las mujeres de su pueblo adoran a los príncipes de telenovela y desprecian a los príncipes de verdad. La inspiración le dijo que a ellas les gustan los sapos que parecen príncipes y desprecian a los búhos que al amanecer se convierten en príncipes reales.

Fin).- Cuántas cosas tiene el amor, cuántos sueños, cuánto dolor. La melancolía de los días de lluvia presagia un amor con tormenta, relámpagos; una madrugada con el corazón sangrante y un amanecer con cicatrices de luz.

Si perdiste el amor, lo más probable es que viva en tus recuerdos. Si está en tus manos aférralo con fuerza a tu alma, feliz tú.