LOS LIBROS ¿SE REGALAN O SE VENDEN?


 

 

 

Toda actividad del hombre requiere de esfuerzo, capacidad, talento y, aún del trabajo en equipo, para que, el producto ya terminado, se ponga a disposición de la sociedad y, en consecuencia, disfrute de las cualidades y características de esta mercancía. Aún el trabajo bruto se realiza para ponerlo a disposición del contratante. Los libros también siguen este proceso, por lo que, nos preguntamos: ¿los libros se regalan o se venden?

Editar un libro requiere del autor la capacidad mental, la habilidad para el dominio del lenguaje, la creatividad y la transición de los sentimientos a un lenguaje que sea del dominio público. El trabajo no es fácil; el pedrero trabaja bajo el sol y en su jornada de trabajo pone a disposición de los demás las piedras como producto concluido. El escritor pone a disposición de los demás un libro que contiene la sabiduría y las enseñanzas recogidas para que se use en beneficio de los lectores mismos.

Un libro es un producto editorial más complejo que la campaña de un político, que una operación quirúrgica o el envasado de toneladas de comida chatarra. Un libro ayuda al hombre a combatir su ignorancia y da respuestas a las preguntas que inquietan a la humanidad.

Cada libro es una respuesta que se pone a disposición de la gente para que supere sus barreras mentales, para que amplíe sus metas y tenga la capacidad de propuesta en cualquier actividad que desarrolle. Un libro, metafóricamente, son muchos pasos en la visión que el hombre tiene del mundo y del universo.

Efectivamente, editar un libro es un acto trascendente que causa alegría y muchos libros se regalan por la benevolencia del autor y la necesidad publicitaria de las compañías editoriales. En la presentación de su libro el autor lo obsequia a los presentes por la generosidad de compartir el producto concreto de su pensamiento.

También se donan libros a instituciones públicas donde se preservan los libros indefinidamente, si es posible, como archivos públicos, bibliotecas, hemerotecas y también a instituciones educativas. También se regalan libros a quienes el autor considera su deber darlos como a amigos escritores, periodistas, políticos reconocidos y a otras personalidades, por su cercanía con el mundo de los libros.

Fuera de estas prerrogativas propias del mundo literario, los libros no se hacen para regalar, sino, como todo esfuerzo del hombre, se pone a disposición de la sociedad y de los pueblos para que lo adquieran por un precio justo.

Por ese precio es que el autor debe tener una vida digna y con ese precio se paga todo el proceso de elaboración del libro, en el que participan el editor, el diseñador de las portadas; el costo del papel y la tinta y, en muchos casos, el patrocinio de alguna autoridad.

No hay que olvidarse que todo libro tiene Copyright para que los beneficios de ese libro editado contribuyan a que el autor viva de su esfuerzo, y el monto de la inversión ayude a publicar otro libro. Cada día es más difícil publicar, los libros deben ser autosuficientes. Con la inversión de un libro vendido puede ver la luz pública otro libro.

Efectivamente, hay libros que se regalan y hay libros que se venden. El autor no publica un libro para vivir perennemente en la pobreza, se conoce ésta por las circunstancias propias de la vida intelectual, pero no es justo que un escritor muera en la miseria. El autor debe vivir del fruto de su esfuerzo.

Cuando usted compra un libro está contribuyendo a que la vida sea más amplia, más generosa y con un mejor futuro para nuestros hijos. Sólo los ignorantes no requieren de los libros, sólo los enemigos del espíritu supremo del hombre no están dispuestos a pagar el precio de un libro.

Bien, la respuesta está dada: hay libros que se obsequian, pero básicamente, los libros son un producto del intelecto que se ponen a disposición de los lectores del mundo por un precio justo.

 

Volver