TU NOMBRE SEA BENDITO


 

 

     Madre: cuando te pronunciamos estamos situándote junto al divino Cristo vivo y celestial, porque ese es el lugar que te corresponde. Eres dueña del milagroso portento de situar la luz en el árido terreno de la vida. Luminosa debería ser tu nombre porque eres mujer y eres el encanto de ser el eje del universo, de la vida y del hogar.

 

    Así te considero, encumbrada más allá de patrias, imperios  y poderosos; más luz que las estrellas y por encima de las primaveras. Eres más que historia, gloria portentosa y universal. En todos los idiomas te alabamos y te cantamos. Unes más que las cadenas y amas más que el amor.

 

     Tu nombre sea bendito en todo tiempo. Tu alma serena es la sombra del árbol donde nos sentamos a reconocer las inclemencias de la vida. Por ti nacemos para ser fuertes y heredamos de tu ternura nuestra capacidad de amor y felicidad.

 

     Eres más que un sueño: eres verdad de crepúsculos y horizontes de tibias ternuras. Enseñas al niño a ser fragor y cumbre, y a la niña a ser luz y espíritu de arco iris siempre fiel. En ti nos reflejamos, eres nuestro espejo de sentimientos y esperanzas únicas.

 

     Cuando llegas al hogar y te despojas de todas las banalidades de la vida te haces más humana y mas cierta. Te haces más cercana a tu esencia mística de ser la fuerza original que hizo bello y pleno el universo. Entonces te podemos ver  planchando, haciendo la comida, lavando trastes, lavando la ropa y haciendo de la casa tu cálido universo donde forjas el amor en cada alma.

 

     Tú eres el abrigo de nuestras tempestades y siempre tienes una palabra alegre para  nuestras penas cotidianas. Tu fuerza enraizada es un escudo para nosotros. Todo lo soportas y eres siempre el rostro del amor. Siempre nos das la bienvenida y un abrazo cálido cuando retornamos.

 

En todos los tiempos tu nombre sea pronunciado con el cariño y el respeto de la alabanza. Tú que amamantas, que das dicha y eres la luz en nuestros momentos de oscura angustia te proclamamos símbolo del espíritu celeste que está más allá del amor

     Tu dolor es solo tuyo y a nadie agobia, lo dominas como a una serpiente que se retuerce y se vuelve plácido dentro de ti para mostrarnos esa serenidad que derramas sobre todos.

 

     Cuando regañas es porque demuestras tu concepto de justicia, y se siente como un relámpago que hiere la moral, pero la educa. Eres frágil y fragorosa al mismo tiempo. Eres madre de principios y de normas de calidad. Siempre serás verdad y recuerdo.

     Que el amor te mantenga siempre en la memoria como un motivo de ternura incomparable. No hay pasado ni futuro para ti, sino la eternidad de tu corazón de hoguera cálida en tiempo de invierno.

 

     Llena de virtudes y de sentimientos, vas por el sendero sembrando el secreto de la fidelidad y del cariño puro que la vida ha depositado en tu alma de regazo grato.

 

     Llenas los reclamos de transparencias, le das la fragancia de lo limpio a los vituperios y brindas a la oscuridad de los momentos difíciles el vigor y los colores del arco iris del amor.

 

     En este día y mientras gire el cosmos que tu nombre sea pronunciado con el hálito de lo divino, porque estás más cerca de lo sagrado que cualquier otro motivo de existencia.

 

     Un abrazo y muchas felicidades a todas las madres campechanas y de Hecelchakán, especialmente, este 10 de mayo.

 

 

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GRACIAS, MADRE POR TU ESPÍRITU


 

 

Tienes el don del milagro. El vientre ennoblecido del amor donde Dios escribió poesía. Amas con la fuerza de un altar que se ofrenda al supremo espíritu de la vida. Sostienes con tu alma el regir del universo. Eres fuente ennoblecida por el dolor de la vida y frente de bondad donde se recoge ternura.

 

     Gracias madre, por tu vocación perpetua de dar todo por el bienestar familiar. Gracias por tu espíritu de supremos valores que encienden la energía que mueve cada estrella y cada soplo del viento sobre la hoja que busca su destino.

 

     Gracias por tus enseñanzas que son como palomas que nos llevan al vuelo de vivir con esperanza cada día. Gracias colmena de dulces primaveras que derramas en el hogar luz y alegría con tu trabajo cotidiano. No necesitas que te digan cuál es tu misión, sabes lo que pretende hacer tu corazón en el mundo de quienes amas.

 

     Por la ternura con que llenas las paredes, cada plato y cada instante del hogar, gracias. Tú eres el átomo que conduces a los mejores parajes del ensueño. Por ti navego con el ímpetu de una montaña por los valles prodigiosos de la vida que, a cada paso, nos muestra sus páramos de dolor y sus praderas de alegría.

 

     En los momentos de oscuridad  recurrir a ti es encontrar la antorcha y el poder para poder afrontar los obstáculos con la sencillez de un día claro de primavera y ser el ímpetu del oleaje, que en su pleamar, nos lleva por la travesía de la libertad y el amor. Tu nombre es el clamor de todos los niños, que en su infinito esplendor, te buscan y te encuentran como lluvia refrescante y bálsamo inigualable.

 

     Hoy y por siempre erigimos un altar de canciones, sueños y magnolias, que ponemos en tus manos como el sol pone su calor en el regazo de la tierra. Continuarás así, siendo faro y corazón del mundo, porque está escrito en el libro de los siempre, sin final y sin principio. Te renuevas como las estaciones del año y vuelves a ser tú: el milagro y el prodigio que la eternidad pronuncia cada otoño, cada noche y en cada flor que brota inexorablemente.

 

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