PRESENTAN LIBRO

 

   

 

El viernes 26 de julio se llevó a cabo la presentación del libro “Hecelchakán en el alma” de William Manuel Pinzón Reyes, en él se reúnen las vivencia de cuando estuvo en esta ciudad por los años 60. Su obra póstuma fue publicada por el H. Ayuntamiento de esta ciudad. Presidieron el evento la presidenta del DIF Estatal, Adriana Hernández de Ortega, el presidente Municipal Fernando Antonio Sleme Lavadores y su señora esposa Luz María Maza de Sleme, presidenta del DIF municipal. También estuvo la hija del autor de la obra, Beatriz Pinzón Ceballos.

 

El evento se realizó en la terraza externa de la Casa de la Cultura, los arcos del ex convento mostraban su armonía y líneas clásicas de arquitectura franciscana. Era la hora de los últimos fulgores de la tarde y las primeras sombras de la noche.

 

En su intervención el doctor Armando Toraya Lope hizo reír a carcajadas al público asistente, sus anécdotas y vivencias describieron con nítida prosa los acontecimientos de juventud al lado de selectos amigos. Comenzó diciendo que no iba a dar una conferencia sino una plática. Había asistentes de todas las edades. Fluyeron sus palabras:

 

“En una ocasión pasó a buscarme en su Chevrolet para irnos a Maxcanú donde había una reunión de médicos y quería presumir un himno dedicado a los galenos. Llegamos al lugar y cuando buscó su disco para difundir su mensaje no lo encontraba por ningún lugar. ¿No lo agarraste tú? me dijo. No, le contesté. Cuando me levanté vi que el disco estaba pegado en mis nalgas, quedó enrollado como el chicharrón y cuando lo asentó en el equipo de audio daba vueltas en ondulaciones, pero se escuchó bien, que era lo importante”.

 

Explicó que el club de los 13 estaba conformados por caballeros de alcurnia y que no se aceptaba la seriedad sino que eran anti solemnes, solían reunirse cada mes en el ex convento donde estaba el telégrafo.

 

Agregó un nuevo relato: “En otra ocasión se contrató a una bailarina para que amenizara una de las reuniones del grupo de los 13 y un doctor que vino de Maxcanú quedó impactado y ya quería que se la presentaran, después de esperar resultó que la bailarina era un bailarín”.

 

“En esos días todos nos reuníamos en el Bar La Bombilla ahí estaba la mata, el lúpulo. En su piso siempre había aserrín para que los escupitajos no lo mancharan, y el olor del sudor, de los orines eran como una fragancia exquisita. Fueron días inolvidables”.

 

La noche cálida ya había encendido sus luceros y el rumor de la gente llenaba la plaza de Hecelchakán, esperaban los toritos del Novenario, eran una muchedumbre dispersa por todos lados.

 

Toraya Lope relató: “Sucedía que esas reuniones se realizaban cerca de una mata de aguacates y todos al calor de las copas íbamos a su tronco a orinar, todos lo regábamos, cuando era época de producción, don Matías se encargaba de bajarlos y repartirlos entre los miembros del clan ¡daba unos aguacates grandes y sabrosos!”.

 

Para concluir, el galeno continuó con su plática hilarante: “Cumplió 50 años el Centro de Salud y nadie se acordó de festejarlo, nosotros en nuestra época lo festejábamos cada año. Me acuerdo de otra travesura que hicimos, fue cuando le pusimos un alacrán, al que previamente le habíamos quitado su aguijón, en la vasija donde estaban las hojitas de los turnos, cuando la enfermera metió su mano salió el alacrán y casi se desmaya, nos fue a acusar a la coordinación en Campeche, pero no pasó nada, ya nos conocían y hasta se han de haber reído por la ocurrencia”.

 

Concluyó el evento con globos de papel de china, inflados con vapor, que ascendieron al cielo hasta perderse en el negro confín, y explosiones de coloridos fuegos pirotécnicos.