HENEQUÉN

 

 

Penacho milenario y puntiagudo,

corona de serpientes vegetales,

pareces una hoguera de quetzales

teniendo cada espina como escudo.

 

Verano de guerreros con espada,

abril en explosión de una diadema,

sonríes en crepúsculo de gema,

diamante verde jade en llamarada.

 

Te yergues con tu báculo soberbio

clamando tus orígenes astrales

en músculo de pencas y de nervio.

 

Fulguras verde jade de cristales

y yaces en tu trono: sol y adverbio

llameando como lanzas celestiales.