SEGUIRÉ PENSANDO ASÍ

 

 

 

Antes y después de volver a casa sentí un impulso de escribir todo aquello en que pensaba y que sentía y, aquí estoy.

En la etapa en la que estoy pasando una total confusión se apodera de mí. Quisiera platicar con alguien y contarle sobre mis inquietudes, deseos, etc., pero no confío en nadie, y en la soledad de mis ideas vago por pura intuición natural sin saber si mis actos son buenos, si mis decisiones son acertadas…¿o es que estoy equivocado?

Esta incertidumbre que en muchos de mis actos se hace presente a veces me hace desesperar y me hace pensar si será que sólo yo soy el que siento esto o que todos pasamos por esta etapa.

Una serie de prejuicios, o yo no sé qué, limitan mi campo de acción, a mí que deseo ser libre y manifestarme en la forma en que siempre he pensado, pero estos tontos prejuicios difíciles de desterrar y que uno lleva durante la vida hasta darse cuenta de que forman parte del pensar negativo, y que se manifiestan en nuestro comportamiento.

Un comportamiento que no es propio, sino que está  adaptado a las costumbres de la sociedad en que se vive, que en muchas ocasiones, como ahora, en el tiempo presente, ha estado estancado durante mucho tiempo y así ha evolucionado, de acuerdo a las costumbres modernas.

Para una mente como la mía, deseosa de manifestarse a través de un comportamiento libre, vivir la etapa presente y cada una de las que forman la vida, en el momento mismo, pensando en el futuro, previniendo, es difícil.

Una sociedad como la nuestra, con un estancamiento de sus costumbres y de su forma de ver la vida, ocultando sus actos en una palabra: hipocresía.

Muy difícil es ser como se es, o como se quiere ser, creo yo que esto es lo que me pasa…tal vez esté equivocado, pero mientras no suceda algo que cambie mi forma de ver las cosas, seguiré pensando así.

Viernes 9 de enero de 1981.

 

Volver