EL BAUTISMO


  

           El bautismo es la consagración mediante el agua a Dios, el Padre, Jehová o Yahvé. El agua significa el valle de lágrimas virgen que ha sido limpiado para que al emerger se tenga como destino el amor, la luz del pensamiento y las virtudes que provienen de la divinidad.

Cuando se dice que limpia el pecado original quiere decir que libera de la influencia de la muerte que conduce al dolor sin fin.

El bautismo es el don más preciado del cristianismo, porque aunque hay otras acciones solemnes, el bautismo limpia y consagra.

Jesús fue bautizado en el río Jordán y, ahora, simbólicamente se realiza este acto en la pila bautismal. En ese momento se renuncia a Satanás y sus seducciones que son las de darle prioridad al dinero, a la diversión vacía y a la sexualidad mal entendida, antes que al anhelo espiritual de hacer el bien y ofrendar el corazón a Dios venciendo el dolor cotidiano y, además, amar las manifestaciones de la creación como los bosques, las flores, los pájaros, las cumbres, las puestas de sol y, en general, la ecología y el respeto al género humano.

Librarse del pecado original con el bautismo no es el milagro de iluminarse de repente, eso no existe. Significa que a partir de ese momento se combate contra las influencias negativas de Satanás hasta vencerlo y comprender lo que significa la vida, el amor y el dolor.

Por eso cuando se busca un padrino no es porque tenga más dinero, poder o sea el cuate de la cantina, sino porque representa un hombre íntegro que ya conoce el significado del bautismo y que ha forjado su alma en el fragor de la vida. Es el hombre ejemplar en cuyo espíritu el bautizado se refleja y aprende de él.

Lo que viene después, que es la celebración despreocupada con comida y bebidas etílicas, es simplemente una manifestación de regocijo porque un nuevo ser está alumbrando el mundo mediante el bautismo. Entendamos de cada una de estas manifestaciones el valor que representan: uno es luz y el otro alegría, pero con respeto y conciencia.

El bautismo es consagración a Dios y las virtudes, el amor y la comprensión del destino del género humano, el ritual eclesiástico de más importancia en el cristianismo. Emerjamos del río Jordán, simbolizado en la pila bautismal, limpios de oscuridad y llenos del amor que ofrece toda clase de bondades.

 

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