LA BELLEZA

 

 

Jimena Navarrete Rosete es la Miss Universo 2010 para orgullo de los mexicanos que tanto necesitan de la presencia dinámica y vigorosa de una figura que enaltezca el panorama de nuestro país en el mundo.

En este México convulsionado el triunfo de Jimena Navarrete es una luz que ilumina con su resplandor el espíritu acongojado de nuestra nación que no encuentra hombres y mujeres con la dignidad suficiente para alegrar el corazón y el alma nacional.

Toda actividad tiene obstáculos y problemas propios que es necesario hacer a un lado para construir la prosperidad de un pueblo, en todos y cada uno de los ciudadanos está la oportunidad de obtener el triunfo o hacer de la vida una derrota y lamentarse por ello siempre.

Los que tienen en sus manos el destino de una nación, y tienen a disposición todos los recursos materiales, humanos y de servicio son quienes más obligados están a rendir cuenta de los resultados de su trabajo. No puede haber pretextos, porque en la patria hay muchos que sí pueden ofrecer en abundancia los frutos de su esfuerzo. El que se doblega al frente debe dejar su lugar al que viene atrás.

Por eso comentar el extraordinario trabajo de Jimena Navarrete es un motivo de honor que me satisface profundamente poder plasmar en estas líneas. Ella venció sus tristezas, acalló la amargura, se sacudió el derrotismo, y con su juventud, su mirada gentil y su cuerpo elegante y bello puso a las naciones a sus pies.

Femenina y grácil como una princesa convirtió las pasarelas en el encanto donde el mundo sucumbe. Dulce como un leopardo, atrevida como los cocodrilos y altiva como los rascacielos se irguió a la admiración y al homenaje de los pueblos del planeta.

Jimena Navarrete Rosete es una flor, una paloma de nardo que dignifica a la mujer mexicana, y no solamente por su triunfo, sino que el reflejo de sus rasgos tiene mucho de la auténtica mujer de México.

Su rostro, su cuerpo y su pelo tienen la presencia de la selva, de las playas vírgenes y de las cosas silvestres. Exhala por su piel la historia y el vigor de los hombres y mujeres que han hecho patria.

Jimena es la mujer de los paisajes urbanos y de las panorámicas de las plazas centrales de los pueblos de la tierra. Acomete con bravura la actitud de liderar el trabajo que le corresponde. Nada puede detener su valor y su fuerza.

Ella convirtió en realidad sus sueños, porque el ideal está hecho para los que luchan, para los que tienen optimismo, para los que dejan atrás el sentimiento de fracaso, para los que extienden su mano y apagan cementerios y encienden para siempre el paisaje de la alegría y del triunfo.

Jimena es la gracia de los pájaros y la sensualidad de las olas, es paraíso y es la juventud de cada día claro. Soberana que doblega al mundo con su belleza y su sonrisa de cristal.

La belleza es el encanto de la mujer que resplandece para alumbrar el camino oscuro de los hombres, porque no solamente son sus ojos, sino su mirada, y no solamente es su sonrisa, sino sus palabras, y no solamente es lo bonito, sino la luz que hay atrás de todo esto.

 

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