CAPUTZIHIL


 

Es el fundamento de toda la religión maya: renacer al cosmos sagrado. La ceremonia se realiza en las aguas de un cenote donde los jóvenes se bañan y emergen consagrados a los dioses con el espíritu del dios vencedor de la muerte, el glifo en oración sobre la obsidiana: el dios jaguar o Itzamná. El varón participa en esta ceremonia a los 14 años y la mujer a los 12.

 El agua del cenote simboliza el inframundo de donde emergen triunfantes –en referencia a la victoria de Itzamná sobre la muerte- a la vida sagrada de los dioses.

 Caputzihil es la manifestación más sagrada alrededor de la cual vive el pueblo maya. El cenote es el trono sobre el cual está rigiendo la vida y la muerte el Dios jaguar o Itzamná. Es el jade vivo consagrado a Hunab Ku, el Dios solar, y a mostrar la felicidad, el amor, la alegría y la luz del espíritu a su pueblo.

 El Hetzmek y el Caputzihil son la fuente del amor que irradia esplendor en el alma de las personas consagradas a nuestros dioses. Son rituales inspirados por los dioses para proteger a su pueblo de la oscuridad, el llanto y el dolor producido por la inercia inexorable ya sin control espiritual.

 Quienes se consagran son ámbar y jade vivo, símbolos sagrados, dispuestos a perpetuar el amor, la luz de la verdad y el espíritu de palomas que nos hace decir: “Toma lo mejor de mí y gracias por tu sonrisa. Tú eres todo”. Sin esperar nada a cambio, esa es la virtud entronizada de nuestro pueblo.

 

CENOTE (1)

 

Un trono es el cenote de alabastro,

un trono de sagrada poesía;

espíritu del cosmos en un astro,

el jade que deslumbra bajo el día.

 

Sus aguas son jaguares transparentes,

son manos de Itzamná, palomas blancas;

incienso en las mujeres y en las frentes

de todos los quetzales de almas francas.

 

Se ofrendan girasoles al gran astro

del glifo en oración sobre obsidiana,

su nombre es un poema de alabastro.

 

Renazcan poesía y ámbar puro

al oro espiritual de la mañana

con paz de Hunab Ku para el futuro.

 

CENOTE (2)

 

Cenote de copal, de blanco incienso,

el trono del jaguar de jade vivo;

remanso de pureza te amo y pienso:

"Supremo es el altar del Sol altivo".

 

Cenote, girasol, magnolia y cuarzo,

paloma espiritual que anida y vuela;

altar del equinoccio azul de marzo

tus aguas el amor de Dios revela.

 

Se ofrenda la inocencia de jaguares,

suspiran nuestros dioses por las flores,

hay paz y regocijo en los hogares.

 

Sonríen los románticos quetzales,

se llena nuestra alma de colores

y el cosmos es de dioses celestiales.

 

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