EL NOVENARIO


 

Empieza el novenario con la bajada del Señor de la Salud, y termina con la procesión en la que se pasea al mismo. Estos actos solemnes se realizan de la misma forma que los celebrados durante la fiesta del mes de abril.

             Cada noche el gremio correspondiente hace una novena. Los gremios suman nueve y son: el del barrio de San Juan, el de San Francisco, San Antonio, la Conquista, Señoras y Señoritas Catrinas, Señoras y Señoritas Mestizas, Agricultores, Sagrada hermandad, Palqueros y por último, el de los Artesanos.

             El gremio a quien corresponde celebrar la novena respectiva realiza una marcha de sus agremiados que parte de la casa de uno de ellos y concluye en la iglesia. Cada gremio porta sus estandartes con imágenes religiosas e inscripciones ricamente bordadas en ellos, asimismo, los participantes llevan flores y velas prendidas durante todo el trayecto, que se acompaña con música religiosa tocada con timbales y saxofón. A este acto solemne se le denomina con la expresión "meter velas" a la iglesia.

             Por la noche después de realizada la novena se queman juegos pirotécnicos, voladores de luces, cipreses y el torito petate, que es un toro de cartón, casi de tamaño natural, sobre el que se coloca un armazón con velas romanas unidas todas por una mecha, de tal modo que se quemen sucesivamente.

             Después de prendidas las velas es jalada la pequeña carreta sobre la que descansa el toro por dos osados jóvenes que lo pasean a lo largo de la carretera, frente al parque, mientras se queman los cartuchos de pólvora arrojando y despidiendo flamas de colores que se esparcen en todas direcciones, causando alegría, alborozo y temor entre la multitud que acude a presenciar estos actos.

             Poco después de quemados los juegos pirotécnicos, se inicia el baile popular en los corredores del Palacio Municipal. Al otro día por la mañana son "sacadas las velas" de la iglesia y retornan nuevamente a la casa del agremiado, donde todos los participantes realizan una fiesta.

             Así, cada uno de los gremios realiza estas actividades diariamente durante el tiempo que dura el Novenario.

 

EL TORITO

 

Inició el Novenario en Hecelchakán. Los gremios y los estandartes bordados, los cánticos y la música de timbal y saxofón. Se meten y se sacan las velas, y en el domicilio del agremiado que corresponde se realiza una tardeada: el sol, los tacos, las cervezas y la música de un conjunto o tecladista. Se acostumbra hacerlo al aire libre, en el patio de la casa, junto a la albarrada, a la sombra de los árboles con la tierra como piso.

             Por las noches se queman juegos pirotécnicos: sombrillas de luces de colores que explotan en el cielo nocturno, voladores que revientan y dejan su estela de chispas multicolores.

             Y en la esencia de esta diversión el torito petate que es cargado por un osado joven que corre entre la muchedumbre y mientras se queman los cartuchos de pólvora va arrojando una cascada de colores resplandecientes y quemantes que llenan de temor y alegría al mismo tiempo a todos los presentes.

            El torito corre por el parque, en la carretera; se guardan las mujeres y los niños; explosión de colorido que va cesando. Vuelve la tranquilidad y la muchedumbre se ha regocijado. Regresan a sus hogares; el viento fresco de julio; es tiempo de lluvias y el cielo permanece sin estrellas. Y así cada día hasta culminar el Novenario.

 

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