DON JORGE EUAN TAY


 

Don Jorge Euán Tay, profesor, ex presidente municipal y ex director de la Normal Rural de Hecelchakán es un ejemplo de caballerosidad, nobleza y respeto ganado al tiempo. Patriarca de familia y modelo de vida, se yergue modesto y sereno agradeciendo los diarios amaneceres y la contemplación de los primeros rayos del sol.

 

             Hoy los años le dan pausas a sus pasos, y como las hojas secas que se caen lentamente de la rama, lo convierten en un árbol que reverdece en su espíritu, y la lumbre de su pensamiento le da sabiduría a sus palabras. Él es un hijo de Hecelchakán, aquí nació y sus pasos han recorrido nuestras calles y nuestras comunidades. Conoce la vocación de nuestro pueblo y los nombres de nosotros.

 

             Él es un homenaje al respeto, tiene la presencia de los hombres de su generación; los años 40 y 50 forjaron su fortaleza. Lo distingue esa seriedad, modales, gentileza y trato amable característico de los años antiguos. Hecelchakán lo respeta por ser un hombre ilustre de nuestra patria municipal. Columna de valores que sostiene la personalidad de nuestra gente.

 

             Dedicó su vida al magisterio en la Normal Rural de nuestra ciudad. Ahí se graduó de profesor culminando sus estudios normalistas en la ciudad de México; retornó a nuestra tierra por el amor y las raíces profundas que tenemos aferrados, los que vivimos aquí, a nuestra historia, nuestra gente, nuestras costumbres y el espíritu de paz que irradia Hecelchakán por todas partes.

 

             Fue presidente municipal y tesorero en diversas administraciones, su visión de Hecelchakán es tomado en cuenta por los políticos de hoy que se acogen a su imagen de persona honorable. Don Jorge Euán Tay es el patriarca de una familia que se distingue por su educación y sus elevados valores morales, una biblioteca de nuestro Municipio lleva su nombre.

 

             Lleva a cuestas el recuerdo de la música de Agustín Lara, su juventud caminó conjuntamente con las películas en blanco y negro de Pedro Infante, y en su radio sintonizaba los programas de la música de Cricri creada por Gabilondo Soler. En su infancia escuchó los rumores de la Segunda Guerra Mundial y las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

 

             Hoy, no queremos que se pierda la memoria de los hombres que forjan el alma de Hecelchakán. Vibrará en el recuerdo de nuestra historia la vida ejemplar de Don Jorge Euán Tay, un símbolo de los hombres y maestros de su generación que nos dan identidad y nos marcan la pauta para seguir tras sus huellas.

 

             Hoy, Hecelchakán lo honra como hijo distinguido y escribe su nombre en el libro de nuestra historia para que nuestros hijos sigan recordando la manera de vivir con dignidad, con orgullo, con el espíritu raído, pero siempre intacto. Siempre moral y siempre fortaleza, siempre virtudes y siempre determinación.

 

  Así es como lo recordaremos, profesor Don Jorge Euán Tay, con la lámpara del corazón encendida en la memoria de Hecelchakán hoy y para siempre, cuando aún podemos disfrutar de su presencia viva.

 

MAESTROS DISTINGUIDOS

 

En la administración municipal del ingeniero Juan Manuel Melken Díaz (1998-2000) se crearon tres bibliotecas públicas en las comunidades de Dzitnup, Pocboc y Cumpich en el Municipio de Hecelchakán poniéndoles el nombre de maestros destacados a cada una de ellas.

 

             La biblioteca de Dzitnup lleva el nombre de Jorge Euán Tay quien fue director de la Normal Rural Justo Sierra Méndez de Hecelchakán en los años 1957-1959 y 1975-1976, asimismo subdirector y catedrático de la misma durante 31 años hasta jubilarse el 31 de diciembre de 1976. Fue también presidente municipal en 1956 y diputado suplente.

 

             Ingresó a la Normal Rural el 1º de marzo de 1945 impartiendo las materias de ciencias de la educación, organización, administración y legislación escolares y enseñanza y técnica de la escritura.

 

             Nace en Hecelchakán el 8 de agosto de 1922. Realiza sus estudios de primaria en la Juan Francisco Molina Solís; su secundaria en la Hijos de Trabajadores de Mérida, Yucatán; continuó en la Escuela Nacional Preparatoria para hijos de trabajadores en Coyoacán, Distrito Federal, titulándose en la Escuela Nacional de Maestros de la ciudad de México.

 

             Está desposado con María del Carmen Ávila Puga y sus hijos son Jorge Iván, Ligia del Carmen y Raúl Enrique.

 

             Otra de las bibliotecas es la de Pocboc que se honra con el nombre de Miguel Koyoc Ortiz quien obtuvo el título de profesor en la Normal Rural de esta ciudad en el periodo 1930-1932 y regularizó sus estudios con el plan de seis años en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio.

 

             Ingresó al sistema de educación pública el 1º de octubre de 1933 laborando en diversos lugares de nuestro Estado hasta jubilarse el 1º de enero de 1974.

 

             Nace en Hecelchakán el 5 de marzo de 1918 y sus padres son José Ángel Koyoc Caamal y Jacinta Ortiz de Koyoc.

 

             La tercera biblioteca es la de Cumpich que lleva el nombre de José Inés Vargas Rosado. Pertenece a la primera generación de maestros egresados de la Normal Rural que en ese tiempo funcionaba en el ex convento franciscano donde concluyó el plan de estudios de dos años 1930-1932. Posteriormente se regularizó en el plan de seis años de 1944 a 1946. El 1º de junio de 1932 empezó a dar clases en la comunidad de Chunhuás, Calkiní.

 

             Fue director de la primaria Carlos R. Menéndez de Hecelchakán durante muchos años hasta su fallecimiento. Todos lo conocían como el maestro “Varguitas”.

 

             Nació en Hopelchén el 19 de abril de 1911 donde realizó sus estudios de primaria. Es hijo adoptivo de Hecelchakán donde se estableció definitivamente.

 

             Los tres son maestros que se destacan por su profesionalismo, amor a nuestra tierra y, sobre todo, porque son un ejemplo de integridad, virtudes y buenas costumbres, con el don acendrado del humanismo propio de hombres que le han arrebatado a la vida el triunfo perenne del amor, la verdad y el respeto.

 

             Hecelchakán los reconoce, los aplaude y les rinde homenaje como personajes distinguidos. Permanezcan en la memoria de nuestro pueblo por siempre.

 

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