LA FIESTA DE ABRIL


 

La fiesta de abril se inicia con la bajada del Santo Cristo de la Salud de su nicho, para colocarlo frente al retablo del altar mayor, donde presidirá las misas que en su honor se verificarán. Culmina la fiesta con la procesión que se realiza al mediodía, y que consiste en un paseo solemne que parte de la  Iglesia, recorre toda la plaza, y retorna de nuevo a ella, llevando los fieles sobre sus hombros la imagen del santo Cristo, mientras que la multitud de personas que participan en el paseo entonan cantos religiosos y portan velas prendidas.

 Las campanas repican durante la procesión y se revientan voladores al paso de ésta. Al volver a la iglesia el Cristo queda al alcance de los fieles, que en señal de veneración, respeto y fe, lo tocan, lo besan, le ungen flores, para así recibir la gracia de Dios. Esta es la esencia de la celebración de la fiesta

             Si en lo religioso la fiesta se inicia con la bajada del Cristo, en lo profano empieza con la tradicional vaquería mestiza, en donde el pueblo manifiesta su alegría bailando la jarana.

             Las mujeres se engalanan con su terno, hipil de tres piezas ricamente bordado con flores, los caballeros a su vez, portan guayabera estilo filipina; son de mangas largas y cuello corto, de color blanco lo mismo que el pantalón; llevan también alpargatas y sombreros becaleños de huano.

             Empieza la jarana, suena la música, y las parejas zapatean hasta amanecer. La vaquería es sólo en la primera noche, en las siguientes son los grupos musicales de moda los que amenizan los bailes populares. Es también tradicional celebrar durante estos días corridas de toros y para tal efecto se levanta el ruedo de palos silvestres con tres pisos de palcos.

 

NUESTRA FERIA

 

Para los mayas el equinoccio de primavera (21 de marzo), es el día en que los dioses de la luz y la oscuridad combaten, y el dios solar vence a la soledad y el dolor del invierno para resurgir en todo su esplendor en la estación de las flores, los pájaros, los montes y las puestas de sol.

             Con este motivo realizaban un festejo de regocijo, porque daban inicio las actividades agrícolas para obtener una pródiga cosecha que significaba la abundancia de comida para el pueblo. En la actualidad los festejos anuales que realizan los pueblos en honor a su santo patrón son una remembranza de esa fiesta, aunque las fechas en que se realizan ya son variadas.

             Del 29 al 3 de mayo se realizará la Feria de Hecelchakán 2009 en honor al Cristo de la Salud, que inicia con la bajada del santo patrono el 10 de este mes y concluye con la procesión solemne que muestra a los creyentes el sendero cíclico del camino, la verdad y la vida.

 

 

             La algarabía popular se desborda con los bailes, las corridas de toros, los juegos mecánicos y los puestos de mercancías diversas. La embajadora de la fiesta es la señorita Guillermina Beatriz Canché Mauro y la embajadora de la Asociación de Palqueros es Leydi del Carmen Flores Chi, quienes con su elegancia y alegría dan la bienvenida, a nombre de nuestro pueblo, a todos los visitantes en estos días.

 

   

 

            Por las tardes las corridas de toros llenan el panorama de sol, olor a huano verde y palos silvestres recién cortados con los que se arma el ruedo. La bravura del toro y los movimientos del capote en las manos del torero excitan las emociones de los espectadores. Esta esencia taurina la consigna César Espadas Sosa con esta descripción:

             “Murió “Lunero”, lloró la luna con nuestros ojos un llanto negro. Hay duelo en el ruedo, caen las flores con mil y un gritos de las gargantas que te aclamaron aquella tarde en que forjaste tu propia gloria y tu paraíso.

             Silveti sueña con tu cabeza, tu cornamenta y tus ojos negros, hijos del fuego y de la nobleza; tú y él murieron y renacieron en mutua entrega de arte y grandeza. Hoy que te has ido querrá mirarte Don Juan Castillo, verá tu imagen así en querencia como en el ruedo, hablarán quedo con mirar fijo, libre de olvido.

             Duerme tranquilo noble “lunero”, duerme en la gloria que nos dejaste en la memoria de aquella tarde, y en la bravura de esa tu sangre que hoy en tus hijos nos heredaste”.

             “Lunero” es el orgullo de la ganadería Sinkeuel que fue lidiado por el diestro David Silveti el 31 de enero de 1988 en la Plaza de Toros “Mérida”; el triunfo de ambos fue apoteósico, el toro fue premiado con el indulto.

             El jueves 30 de abril es la vaquería tradicional donde los jaraneros, los timbales y el saxofón se conjugan al ritmo de la danza de los pájaros, los venados y el crotalear de la serpiente cascabel, por eso decimos:

             La jarana es nuestro baile, nuestra danza, jarana de timbales, zapateado, amor de saxofones, mar alado de un dulce frenesí que cansa y cansa. Jarana es el destino a la alegría, sinfín de colorido y movimiento, los ternos con rebozo y el aliento se unen en feriada sinfonía.

             Se alegra el alma bella y amorosa al ritmo de las alas musicales que son el sonreír de cada rosa. El viento huele a verdes ramonales, no hay ola más amable y primorosa que el son de las jaranas más astrales.

             El sábado 2 de mayo tocan “Los Socios del Ritmo" alternando con "Nelson Kanzela" y el domingo 3 “Los Vázquez" alternando con "Dayron y el Boom". El ambiente festivo es de música, luces de colores, el ir y venir de la multitud, el sonido metálico de los juegos mecánicos, el vértigo y la risa. Todo es diversión.

           Por las noches las misas son oficiadas por el párroco Martín Mena Carrillo que, sustituyó hace algunos meses al sacerdote Basilio Ochoa López que, con su voz pausada y el sentimiento del cordero de Dios que amó el mundo, enseña los principios espirituales que destierran el odio y llenan el alma del amor glorioso.

             El domingo al mediodía es la procesión del Cristo de la Salud alrededor de la plaza, para retornar al pie de su altar, donde los creyentes con la fe que mueve montañas lo ungen con flores, ruda y le piden su milagroso amor para ser sanados y llenarse de la paz divina.

             En las misas y en la procesión los fieles le cantan al Señor que lloró en el jardín de los olivos las siguientes estrofas:

             “Entonemos un himno ferviente con acento de amor y gratitud al buen Jesús que está en la cruz pendiente, milagroso Señor de la Salud. En su imagen sagrada tenemos un compendio divino de amor, si queremos salud no busquemos sino en Cristo Jesús Salvador.

             Nuestros pueblos, Señor, languidecen en un mundo de odio y maldad, pero en ti las virtudes florecen, danos fe esperanza y caridad. Hoy por eso con fe suplicante a tus plantas venimos Señor, no nos deje tu amor un instante, nos bendigas pedimos con fervor. En tus brazos Señor poderoso que en maderos clavados están, en estrecho abrazo amoroso ahora y siempre tengas a Hecelchakán”.

             Esta es la Feria de Hecelchakán, la diversión, el abrazo a la pareja, la alegría de los niños, la música y el esparcimiento. Somos la Sabana del Descanso donde hacemos una pausa a nuestra paz cotidiana para regocijarnos por unos días. Alégrense los corazones. A todos los que llegan, nuestras embajadoras, Guillermina Beatriz y Leydi del Carmen, les dicen con la amabilidad y la calidez nuestra: “bienvenidos señores visitantes, familias y coterráneos que llegan de lejos. Bienvenidos todos, con el afecto de siempre”.

 

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