LA MUCHACHA LAVA


 

 

 

            La muchacha lava la ropa del mundo, lava con alegría porque sabe que en sus manos están los resplandores y fragancias que agradan.

             La muchacha lava la guerra y de la espuma salen cañones, tanques, acorazados y armas que se convierten en burbujas donde se refleja su sonrisa de novia primaveral.

             Lava el petróleo de la ropa continental y nuevamente los mares vuelven a ser un acuario de peces de colores, tortugas, caballitos de mar y corales rojos y negros.

             Sigue lavando la contaminación y de las selvas y los desiertos explotados, deforestados y desolados surge la frescura de los oasis, los diamantes verdes de la espesura, las alondras de zafiros y los leopardos de ámbar.

             Lava a los líderes políticos del mundo y de la negra ambición surge la blancura del Señor de la Paz proclamando el Sermón de la Montaña.

             Lava a los traidores, y los buitres y las hienas se destintan en el agua con cloro mientras ella continúa y continúa lavando.

             La muchacha enjuaga la ropa con estrellas azules y la paz llena el alma de la humanidad.

             Cuelga la ropa en la soga, y el brillo del sol extiende su mano y le regala a los hombres y mujeres una azucena blanca de gratitud y paz.

             Lava en invierno los corazones de los que odian quedando limpios y se llenan de navidades, ángeles, música, campanas y alegría de colores.

             Lava en otoño, y en las lágrimas de todos los que sufrieron engaño cuelga un arco iris de bondad y amor.

             La ropa seca es bajada por la muchacha, deslumbra su transparencia, queda limpia la vida y el sol se enciende en su sonrisa; suspira y el amor revolotea como mariposas en su alma, porque sabe que llenar de luz el corazón del mundo es su destino.

 

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